Hombre 25 Años
En su mayoría, las veces que ha habido algún inconveniente con un cliente siempre era yo el que trataba de calmar las aguas y llevar la situación hacia un posible desenlace en el que ambas pertes resulten beneficiadas y conformes. Siempre dando la cara con respeto y amabilidad hacia la persona con la cual me tocaba dialogar. Por ejemplo, cuando se acercaba un cliente reclamando que su producto no llegaba en condiciones optimas, lo que hacía era ofrecer las debidas disculpas y automáticamente reemplazar su artículo por uno nuevo.