Hombre 51 Años
Resulta difícil resumir todo lo aprendido en una década de trabajo, sin embargo, y poniendo a prueba mi capacidad de síntesis, podría decir que aprendí el verdadero valor de la confianza en uno mismo, la paciencia y la tolerancia a la frustración. Cuando un paciente abandona tempranamente y sin previo aviso el tratamiento, a los psicólogos nos puede resultar duro de aceptar, pudiendo llegar a creer que hicimos "todo mal". No obstante, y si bien es justo el análisis y el aprendizaje posible que supone cada paso dado, a veces encontramos la realidad emplazando la lupa desde otra perspectiva y sabiendo esperar. En mi experiencia, casi todos los pacientes que discontinuaron tratamiento, retomaron, obtuvieron logros significativos y recomendaron a otros la terapia que a ellos les fue útil. No "desmoronarse" por cada supuesto fracaso es tan importante como no ceder a la soberbia por cada logro obtenido, se trata de seguir aprendiendo y animarse a ser "uno mismo" perfeccionándose cada vez.
Matrícula oficial y nacional.
Me he desempeñado en docencia universitaria en UBA y Universidades privadas.