Mujer 59 Años
En un servicio, trabajábamos dos personas que no nos llevábamos bien. La superior, no estaba nunca y sólo hacía una visita al mes, como mucho. Así que el servicio dependía de nosotros, pero no nos llevábamos bien y repercutía al trabajo. Un mes más tarde, después de ver que el servicio que dábamos no era de calidad, decidí hablar con mi compañero y ver qué podíamos hacer para mejorar en el trabajo y mejorar nuestra relación, por el bien del servicio. Detecté que nuestro perfil era diferente (uno más técnico y otro más de atención al cliente) y propuse que cada uno se encargase de aquello que domina más o le gusta más, pues vi que éramos complementarios. Eso mejoró la relación y la calidad del servicio.