Hombre 24 Años
Resulta que un día habíamos llegado a la obra en cuestión, como todo día común y corriente. Me había tocado romper un material que había quedado en la pared a causa de uno de mis compañeros, por lo que, agarré un martillo eléctrico y me puse con la tarea. Estuve al rededor de unos 30 a 60 minutos sacándolo, estaba bastante duro y en un momento ya hasta me había acostumbrado. En una de ellas, se me va la máquina y hago un pequeño pero temeroso agujero en la pared. Yo con miedo a recibir regaños y a pesar de mi error, acepté la responsabilidad y se lo comuniqué a mis superiores. Al fin y al cabo pudo solucionarse, gracias a que lo haya comentado a pesar del miedo que tenía.