Mujer 55 Años
En una oportunidad, cuando me desempeñaba como cajera, un señor de edad avanzada, pudo ver que el visor de la caja registradora, mostraba un precio superior al que había visto en la góndola, de manera que comenzó a acusarme de que yo lo hacía adrede para quedarme con la diferencia de precio y que al final del día, haciendo lo mismo a otros clientes, yo me iría a casa con buena suma de dinero a costa de aprovecharme de ellos. Me sentí ofendida, pero le expliqué que yo sólo pasaba los códigos de barra por el lector y los precios aparecían sistemáticamente. El señor no me creía, eso me frustraba porque se iba a ir pensando mal de mí, pero yo debía evitar el malestar entre las demás personas, de modo que le dije que una supervisora le daría una solución. Le expliqué la situación a la encargada y preponderé continuar atendiendo de buen grado a los siguientes clientes antes que entrar en discusión con el señor.