Mujer 43 Años
Trabajar en salud, rodeada de profesionales, dandole lugar a las demandas de los pacientes, generó un espacio distinto junto al otro; saber determinar que todos somos diferentes, saber identificar cuando los sucesos son reales o terminan siendo ficciones para quedar bien frente al resto. Tuve que realizar entrevistas a personas que pasaban procesos de duelo, que trataban de ocultar su malestar, y aprendí, que la paciencia, la escucha, la mirada calma, hacen que el otro pueda decir y ser de la forma mas natural posible. En la Clínica de Salud Mental viví varias situaciones que, muchas veces, paraliza a las personas. Tuve que sostener a una persona que tuvo un brote frente a mi, porque, a la distancia y hablando, pudimos desentrañar, que lo que le había dicho (decirle que ingrese al área), hizo que recuerde algo que le decia su padre y, de inmediato, quizo golpear y salir de ahi. Pude de a poco llevarlo al patio, calmarlo, y poder hablar de eso, que es lo mas importante.