Mujer 32 Años
Estar en la Defensoría me permitió afrontar diversas situaciones. Logré darme cuenta que no tengo que dar por sentado muchas cosas, como por ejemplo que las personas saben leer. Adecuar mi léxico activo y poder hacerme entender con un vocabulario simple y al alcance de todos. Saber manejar situaciones de enojo por parte de los clientes, tratar de acompañarlos, dedicarles mi tiempo en escucharlos y brindarles una solución. Todas las personas son diferentes, pero lo principal es partir de la regla de que todos merecen un trato digno. El respeto es primordial en todo ámbito laboral.