Hombre 60 Años
Trabajaba en un Templo religioso cerca del Aeropuerto de Ezeiza. Nos enseñaron a estar atentos y observar movimientos sospechosos, porque entraba y salía mucha gente y vehículos del predio del Templo, que era de unas 6 hectáreas. Una noche, cerca de las 2 de la mañana, saltó las rejas un hombre joven, y lo primero que hice al verlo por los jardines fue cerrar la puerta principal con llave, ya que dentro del Edificio estaban los conserjes realizando tareas de limpieza. El se escondió entre las plantas. Llamé a la policía, que llegó en 15 minutos, y lo buscaron por los jardines con revolver en mano. Se lo llevaron en un patrullero esposado. Esa noche me encontraba solo y tenía que mantener la calma, porque no sabía si este sujeto estaba armado. Cuando terminé mi turno a las 6 de la mañana, le pasé el informe de lo sucedido a mi supervisor.