Mujer 33 Años
Empecé a trabajar en Circo cuando solamente era un patio cervecero, restaurante, más la cantidad de clientes fue en ascenso hasta el día de hoy. Aprendí a lidiar con todo tipo de personas, desde niños pequeños que no estaban conformes con su comida, hasta adultos mayores que esperaban una calidad diferente en cuanto al lugar y tiempo de espera. La simpatía y facilidad para platicar fueron mis aliados desde el primer momento, ganando así el cariño y preferencia de ciertos comensales cuando llegaban al local. Más no estuve libre de una que otra situación incómoda, pero, manteniendo ante todo los principales fundamentos de todo aquel que presta un servicio al público: paciencia, educación y disposición para dejar tranquilo al cliente, logré salir de esas situaciones buscando una solución pronta y benefactora para ambas partes. Esos fundamentos continúan presentes hasta la fecha, pero continúo aprendiendo, tratando de implementar enseñanzas anteriores con cada cliente nuevo.
A cargo de la empresa, dictado en las instalaciones del local en mayo del 2019.