Hombre 60 Años
Dictando clase de artes escénicas, uno de los alumnos se sacó el codo de lugar, mantuve la calma, bajé el tono de voz, me senté a su lado en el piso, hablándole para intentar calmar al alumno, mientras le hablaba le movía el codo y se lo coloqué en su lugar, nunca antes me pasó algo semejante y hasta me sorprendí de mi mismo.