Hombre 46 Años
A lo largo de mi carrera laboral aprendí a relacionarme con todo tipo publico y me di cuenta que para saber manejar situaciones difíciles lo mejor es ponerse en el lugar del otro y entender por lo que esta pasando. Hay que tener un poco de empatía para que la persona que tengamos adelante deje de estar a la defensiva y logre escuchar y entender que estamos para ayudarlo de la mejor manera posible. Recuerdo una noche en la que un cliente arribo al hotel donde yo trabajaba y se encontró que la habitación que había contratado por internet no era lo que esperaba. Quería a toda costa que le hicieran la devolución del dinero y cambiarse de hotel. Charlando con la persona pude saber que era lo que necesitaba y busqué una habitación acorde a sus necesidades. No podía dejar que el cliente se fuera disgustado y tuviera una mala experiencia desde el comienzo, no solo seria perder un nuevo cliente sino una mala critica del establecimiento.