Hombre 36 Años
En el último puesto de trabajo que tuve, en los primeros días me llamaba la atención los constantes conflictos que se sucintaba entre mis nuevos compañeros. No habían objetivos en comunes ni sentido de pertenencia para con la empresa. Entonces yo, que era un humilde estudiante de Recursos Humanos, me encontraba ávido de, por fin, poner en práctica lo que había aprendido en la facultad. Se me ocurrió que lo que observaba podía encuadrarse en la falta de trabajo en equipo. A medida que fui conociendo a cada uno de mis compañeros, trataba de explayarme sobre algunos conceptos como confianza, tener objetivos y, por suerte, fuimos logrando entendernos como para apoyarnos unos a otros y así superar las dificultades diarias. Luego de unos meses el clima laboral cambió bastante y trabajábamos todos en armonía. Recuerdo que mi jefe reconoció que el grupo esta trabajando bien.