Mujer 35 Años
Trabajando como arquitecta me he enfrentado a distintas situaciones de conciliación, ya sea entre el mismo personal de obra, entre inspectores y personal de la empresa, clientes y proveedores. Tengo una personalidad pacificadora, que busca siempre la negociación en buenos términos para el beneficio de todos los personajes intervinientes. En el mundo de la arquitectura y la dirección de obras nos vemos envueltos constantemente en situaciones tensas ya que debemos llenar las expectativas del cliente ajustándonos a un presupuesto, lo cual genera constantes negociaciones entre: el deseo del cliente, los conocimientos del arquitecto y el presupuesto disponible. Asimismo trabajamos con personas que deben cumplir plazos y exigencias de calidad, que en reiteradas ocasiones se ven comprometidas por los trabajos de otros. Por lo que la coordinación y la mediación entre los obreros es una tarea diaria.