Mujer 24 Años
En el trabajo una mañana, llego un señor con un inconveniente con un producto que había comprado los días anteriores. Se le había agotado la batería a su calculadora, y vino muy furioso y con malos modos, y un tono elevado exigiendo explicaciones porque la batería se había agotado tan rápido. Entonces le explique que era algo que suele ocurrir a menudo y de fácil solución. Al oír esto el cliente logro distenderse. Abrí un blister con pilas nuevas, las cambié por las que traía la calculadora y el cliente se retiró satisfecho e informe lo sucedido al dueño por las pilas que di en forma de compensación.