Mujer 34 Años
Los dos primeros días de reconocimiento fue cocinar y tuve que aprender mucho las dietas y sus nombres. El tercer día tuve que hacer servicio de bandeja y fue muy difícil llevar por ejemplo 20 bandejas a cada sala y a cada paciente con su número de cama. El tratar de no confundir las bandejas fue un dolor de cabeza y el miedo de mezclar todo fue peor. El bienestar del paciente era ante todo lo primordial y un error podía ser irreversible. Pero aprendí a no alterarme y tomarlo con paciencia y tranquilidad, solo así podía hacer mi trabajo correctamente. Y sobre todo tener un buen trato con los pacientes, respetar su estado de ánimo y sobre todo no discriminar. Aprendí también a tolerar a compañeros de trabajo y a sus formas de trabajar. El trato de su parte no era el mejor pero uno termina acostumbrado porque necesitamos trabajar.