Hombre 26 Años
Durante el año 2018, trabajé como voluntario en el jardín Arcoiris, en una zona carenciada cerca de mi casa. Las mejores experiencias que adquirí fueron sobre cómo tratar situaciones emocionales tensas entre quienes allí estaban. Tuve que aprender a contener a los chicos, algunos con historias familiares difíciles. Una vez, mientras estábamos cavando, un chico de ocho años se puso a relatarme sobre su vida. Habían matado recientemente a su hermana. Tengo una hermana, así que me conmoví mucho en ese momento. Esa experiencia me enseñó que lo mejor para contener a otros es, primero que nada, escucharlos, y no perder el miedo de hablar sobre lo que sienten, o lo que desean. Pero algunos chicos tenían un mal comportamiento muy marcado, y al ver cómo el profesor lograba a la vez ser severo pero tolerante con ellos, entendí que hay que saber ser a la vez firme y franco, pero también comprensivo y tener voluntad de hacer. Procurar esas virtudes no me ha fallado desde entonces.