Mujer 37 Años
En cierta ocasión, trabajando en una sucursal de Nevada, le entregué a un cliente dinero de menos al darle un vuelto. En el momento no me di cuenta, pero cuando volvió el cliente y me hizo ver mi error, con mucho respeto lo reconocí y le pedí disculpas. Llamamos a mi encargado y rápidamente solucionamos ese problema. A los días me entrega el gerente un sobre con un reconocimiento por mi buena actitud, y un obsequio. Ese cliente resultó ser un importante abogado, para quien no pasó desapercibida mi actitud humilde y respetuosa. Lo que aprendí de esta experiencia es que es muy importante tratar siempre con respeto a los demás, en cualquier circunstancia, y no ofendernos si nos hacen ver un error, sino con humildad reconocerlo y repararlo. Los demás siempre están observando lo que hacemos, aunque no nos demos cuenta.