Mujer 39 Años
En una ocasión, surgió un malentendido con la dueña de la heladería donde trabajaba y yo. El problema se dio por un error de comunicación sobre las tareas que yo debía realizar durante mi jornada. Habíamos acordado algunas tareas que yo debía realizar estando sola y algunas que realizaríamos en conjunto porque no podía llevarlas adelante una sola persona. Al llegar un día, se molestó conmigo porque una de esas tareas en conjunto no estaba realizada. Yo le recordé lo que habíamos conversado y que no se preocupara que yo lo iba a resolver para el día siguiente. Le pedí ayuda a mi compañero a contra-turno, me quedé después de mi horario de jornada laboral y lo resolvimos.