Mujer 33 Años
Cada empleo, cada empresa es un mundo. En los años trabajando para distintas entidades, tuve que adaptarme a cada contexto, tarea y requisito que ellas me solicitaban. Mi primer trabajo fue en un call center, por primera vez tuve que vender, recuerdo haber estudiado los productos en profundidad y aún asi, sentía nervios. Comenzó el primer día, y en el primer llamado pude captar a un cliente, recuerdo tartamudear y hacerle seña a mi supervisora que me escuchará para que aprobará el camino que llevaba la venta, aún recuerdo los nervios! Sin embargo, todo salió perfecto, y al pasar los días (y los años) pude soltarme cada vez más, siempre con el perfeccionismo de saber cada detalle de los productos, pero con una fluidez y empatía, que gratamente siempre me ha llevado a alcanzar y superar los objetivos de cada producto vendido. Aprendí a tener una gran empatía con el cliente y poder captar sus necesidades para así poder ofrecerle lo mejor.