Mujer 58 Años
En mi etapa laboral, valoré y valoro mucho "la atención al público". Actualmente, cada vez que debo esperar para ser atendida en cualquier entidad bancaria, observo con desánimo la falta de respeto por parte del empleado de turno. En cuanto a situaciones difíciles, pude manejarlas sin perder autoridad y el respeto por el interlocutor, sin llegar a la condescendencia. Actualmente, al estar trasplantada, las posibilidades se reducen. Sin embargo, siento que no todo está perdido. Gracias por ésta posibilidad.