Hombre 41 Años
Entre las situaciones más complejas que me tocaron atravesar laboralmente, recuerdo en mi función como operador de granos en la Bolsa de Comercio de Rosario, una venta muy grande realizada al comprador con el aval del vendedor. Una vez efectuada, es confirmada por las tres partes (Comprador, Corredor y Vendedor). Sin embargo, al momento de coordinar la fecha de descarga de la mercadería en puerto, el vendedor se arrepiente de la misma, motivo que me obliga a ponerme en contacto con el comprador para intentar cancelar la operación que había sido efectuada dos días antes. Tras recibir un rotundo "NO" como respuesta y luego de hablar en reiteradas oportunidades con el vendedor para que cumpla con la entrega, comprendo que eso no sería posible. De esta manera no tuve más opción que intentar conseguir la mercadería vendida a través de otro productor y a un valor de mercado menor al del día. Pude prorrogar la fecha de entrega y así negociar con un nuevo cliente la misma venta ya realizada.