Mujer 36 Años
Aunque la mayoría de las personas se acercan a un comercio con buena energía, me ha tocado atender a personas con mala predisposición y hasta malos tratos. En un principio me sentía responsable de las malas actitudes que recibía, pero con el tiempo he podido hacer una separación, entre lo que es mío y lo que es de la otra persona. De esta manera entiendo que sus malos tratos son el resultado de una gran carga emocional negativa que están sosteniendo y, aunque no parezca, están haciendo lo mejor que pueden en ese determinado momento de su vida. Es así que dejé de ser tan susceptible y comencé a gestionar de una mejor manera mis emociones y la de los clientes para que los 5 o 10 minutos que compartimos sean geniales.
Es fundamental dejar que el cliente se exprese mientras una mantiene la calma, mostrarle que está siendo escuchado y ofrecer empatía para poder sacarlo de su estado emocional y llevarlo a un estado lógico en donde poder encontrar una solución.