Mujer 34 Años
Un día mi jefe llego muy amargado al trabajo y me grito muy alto y con mucha arrogancia y prepotencia, me sentí muy ofendida por su falta de respeto, pero respiré profundo y me calmé, me tomé unos minutos para enfriar mi cabeza y luego fui a su oficina y me senté a hablar con el, le comenté mi disgusto de una manera muy respetuosa y le dije ”todos tenemos días buenos y malos” me sentí mucho mejor después de hablar con el por qué lime asperezas y no me quede con esa rabia dentro! Después de ese día siempre que algo me molestaba, respiraba profundo, me calmaba y luego se lo hacía saber a la persona y resolvía el malentendido de una vez y sin malos tratos ofensas ni rencores dentro de la empresa, así logre siempre sentirme a gusto en mi ambiente de trabajo y mi jefe empezó a confiar más en mi por mi actitud ante los conflictos.