Hombre 45 Años
En la empresa en donde me desarrollo actualmente hay propietarios de viñedos privados que desarrollan sus propios vinos. Los mismo son elaborados de acuerdo al perfil de cada cliente. Un propietario manifestó estar disconforme con el resultado final de su primer vino fraccionado. Ante esta situación, fue importante hacerle entender al cliente que el proceso de desarrollo de un producto lleva tiempo y procesos complejos de aprendizaje necesariamente empíricos. Buscamos más detalles para el desarrollo de su siguiente vino y coordinando a un equipo de enología, marketing, comunicación y logística pudimos encaminar su proyecto para la satisfacción del cliente, no sólo revirtiendo su malestar inicial, sino fidelizándolo y consiguiendo más inversiones en el proyecto. El mayor aprendizaje fue buscar diferentes puntos de vista para comunicar correctamente y transformar errores en potenciales oportunidades de desarrollo, siempre consultando a opiniones expertas.