Hombre 46 Años
mientras me encontraba en horas de descanso en mi domicilio me llamaron a que acuda en la aya de un compañero que se la había escapado un preso en la zona del centro de la ciudad en horas de la noche, acudí al llamado y esperamos hasta que se hiciera de día, ya que teníamos rodeada la manzana, y la gran cantidad de arboles dificultaban la búsqueda. Al amanecer comenzamos y mientras caminaba por la parte superior de las tapias que dividían las casas logre divisar al delincuente, motivado por la desesperación que implicaba a mi compañero una falta de atención que llevo a la fuga de un interno pudiendo verse perjudicado y perder su trabajo