Mujer 39 Años
Recuerdo que hacía poco había entrado a trabajar y el dueño era un hombre de un carácter muy difícil. Me había acusado de robar mercaderia y me dijo que me daba una hora para encontrar una explicación o me dejaba sin trabajo. Me volví loca buscando una explicación, haciendo llamadas a proveedores pero finalmente por deducción sabia que debía ser equivocación de uno de los proveedores en particular. Tome un remis (lo pague de mi bolsillo) y llegue explicando el problema. Les dije de manera firme que estaba segura que se habían equivocado con uno de los últimos pedidos y que necesitaba que lo resolvieran ya. Finalmente encontraron el error donde habían olvidado de cargar la cantidad exacta de lo que en mi trabajo faltaba y me lo dieron pidiéndome disculpas. Les dije que llamarán por teléfono a mi jefe y le explicarán su error. En media hora estaba de vuelta con el problema solucionado!!. Mi jefe nunca se canso de pedirme disculpas. Y aunque suene sencillo, fue mucho más complicado.