Mujer 33 Años
Al estar trabajando con personas corres siempre el riesgo de que una emergencia de salud ocasiones en cualquier comento. En una ocasión estábamos en una sesión de entrenamiento y una cliente empezó a sentir un dolor terrible en la espalda y empezó a quejarse mucho, hasta tal punto que se quedo acostada y decía que no podía moverse. Mi socio y yo empezamos a preocuparnos mucho, decidimos que él se encargaria de seguir con nuestros otros clientes y yo me haría cargo de ella. Hice lo que estaba a mi alcance y logre subirla a mi carro, nos dirigimos de urgencias... la atendieron, y el diagnóstico fue un espasmo crónico en la parte lumbar, algo no muy grave pero si de mucho cuidado. Luego la lleve a casa y después de semanas se volvió a incorporar a los entrenamientos. Este tipo de cosas siempre pueden pasar, así que tuve que pensar muy rápido, calmar mi ansiedad y nerviosismo y hacer frente a la situación.