Mujer 38 Años
La primera vez que me tocó atender a un cliente y el mismo me insultó injustamente por no haberle cambiado el billete por uno nuevo me puse a llorar de la impotencia y ahí me di cuenta que esto me iba a pasar siempre y que tenía que saber resolver ese tipo de situaciones, y con el tiempo aprendí a manejar ese tipo de conflicto. Ese hecho me enseñó a ser fuerte y a no dejarme afectar. Con el manejo de tanta plata hubo un momento que me faltó plata y tuve que ponerla de mi bolsillo y era lo único que tenía y a partir de ahí tuve más atención y trate siempre de cuidar de no manchar mi legajo.