Mujer 31 Años
Durante mi estadía en el Gran Hotel del Río, mejoré mi capaciadad para relacionarme tanto con los clientes como con mis compañeros de trabajo. Al trabajar en contacto directo con la gente, muchas veces me ha tocado que en situaciones que escapaban de mis manos (como ser el trato con el servicio doméstico o el suministro de energía eléctrica) donde no se brindaba el mejor servicio, los huéspedes acudían a mi de manera molesta o irritados. En estos casos, recuerdo que tuve que hacer frente, persuadiendolos de no abandonar el hotel. Se trataba de un grupo de personas que contaban con un líder que hacía los reclamos, y si no estaba a gusto, podría tratarse de una pérdida significativa de clientes para la empresa.