Hombre 39 Años
Comence a trabajar en una pequeña empresa. Con el pasar de las semanas,note que mi encargado no se mostraba muy profesional conmigo,hacia unas muy marcadas diferencias entre mis compañeros y yo. Un dia intente hablarlo,saber si habia algo que yo estaba haciendo mal para recibir el trato que el me daba,pero fue en vano,solo aumente su ira. Decidi obedecer al pie de la letra cada uno de sus pedidos,que eran demasiados, trataba de complacerlo con mi rapidez y agilidad laboral pero todo parecia inutil. No podia renunciar, necesitaba mucho ese trabajo,por lo tanto decidi seguir cada dia ofreciendo lo mejor de mi. Un dia, mi jefe nos citó a ambos en la oficina y le pregunto a el cual era el problema que habia, cuando yo habia demostrado todo ese tiempo ser un empleado responsable y dinamico. El no supo que decir y aunque podria haber sido mi oportunidad de declarar todo, no lo hice. Aprendi que el tiempo pone todo en su lugar y que la humildad y la perseverancia son armas muy importantes.