Mujer 20 Años
Tenía un emprendimiento chiquito en mi casa de panchos y papas. No era grande, lo hacía yo con mi familia. Me encargaba de todo: comprar mercadería, cocinar, atender, cobrar y controlar que no faltara nada. Una vez se me juntó mucha gente a la misma hora, se me terminó el pan y un cliente se enojó. En vez de ponerme nerviosa le expliqué bien, le di otra opción y le hice esperar un poco con una gaseosa. Ahí aprendí a no desesperarme, a manejar la caja con responsabilidad y a tratar bien a la gente aunque esté a full. Me gusta trabajar y soy muy responsable.