Hombre 41 Años
Me tocó ser parte de un equipo, que necesita incentivar a una nómina de 120 colaboradores que venían bajo una alta presión operativa ya que el negocio no generaba ganancias. Me encontré con un equipo afectado por la incertidumbre y un elevado ausentismo que ponía en riesgo la continuidad del negocio. Para resolverlo, abordé el conflicto desde dos frentes: mantuve una presencia directa con reuniones transparentes junto al Director y delegados para brindar previsibilidad y reducir la especulación y por otro lado ordené los procesos duros. Al combinar firmeza en los procesos con empatía y escucha activa, logramos estabilizar la operación, aumentar la productividad y mejorar las ventas. Esta experiencia me enseñó que la única forma sostenible de gestionar el rigor operativo y la eficiencia en momentos de crisis es a través de la presencia cercana, la claridad y el liderazgo humano.