Hombre 25 Años
Trabajé como enfermero judicial en casos de alta complejidad, incluyendo niños, adultos y adultos mayores en situaciones de abandono y procesos judiciales. Enfrenté situaciones emocionalmente muy difíciles, que requerían mantener la calma, actuar con responsabilidad y respetar protocolos estrictos. Una de las principales dificultades era gestionar simultáneamente un alto volumen de personas por turno (más de 30), combinando tareas físicas exigentes con la atención cuidadosa de cada caso. Resolví estas situaciones priorizando, organizando el trabajo y manteniendo una comunicación clara con el equipo. Este trabajo me permitió desarrollar una mente fuerte, capacidad para trabajar bajo presión, cumplir normas de higiene y seguridad, seguir rutinas y procesos, y responder de manera correcta ante la supervisión directa.