Mujer 23 Años
Trabajando en un local de ropa, un día una clienta se enojó mucho porque no encontró una prenda que había visto publicada en redes. En lugar de ignorarla o decir simplemente que no había stock, me tomé el tiempo de escucharla con paciencia, busqué en depósito, revisé sucursales cercanas y le ofrecí una prenda similar con un descuento. Finalmente, se fue conforme y agradecida. Esa situación me enseñó a manejar reclamos con empatía, mantener la calma y buscar siempre una solución pensando en el cliente.