Mujer 24 Años
Una situación difícil que viví fue en un local nuevo donde me habían ascendido a encargada. Era un día festivo en Tupungato y, basándome en mi experiencia, les advertí a mis jefes que iba a ser muy movido y que dos personas no íbamos a poder con lo que se venía. No me hicieron caso y quedamos solo la empleada de cocina y yo. La gente empezó a entrar en masa, la cocina colapsó y yo no podía dejar la caja sola. Al ver que no me respondían, salí y hablé directamente con los clientes. Organicé dos filas hacía mi: una para compras del local y otra para pedidos de comida. Eso ayudó a controlar mejor el caos. Más tarde, mis jefes vieron por las cámaras lo que pasaba y vinieron a ayudar. Al final me felicitaron por cómo manejé la situación y reconocieron que tenía razón sobre lo intenso que iba a ser ese día. Esta experiencia reforzó mi capacidad de liderazgo, resolución bajo mucha presión y comunicación efectiva en contextos exigentes.