Mujer 37 Años
He tenido la suerte de poder trabajar en otros países y conocer como funcionan otras organizaciones, la gestión de su capital humano y la respuesta de las personas hacia eso. Pero mi mayor aprendizaje fue emocional. La felicidad con la que se trabaja inclusive en momentos de mucha tensión. Y esa felicidad no tenía que ver con el estar sonriendo todo el tiempo, sino con el compromiso y dedicación con la que trabajabamos porque nos sentíamos parte del objetivo, responsables. Y eso se logra humanizando a las personas. Quizás tuve suerte y estuve en organizaciones que me hicieron sentir así o la que cambió fui yo. No quisiera trabajar nunca más en un lugar donde no me siento parte de la unidad, donde mis objetivos y los de la organización van de la mano. Porque de esa manera, solo de así, encontré ser feliz en mi trabajo.