Mujer 49 Años
Una situación difícil que me tocó enfrentar fue cuando tuve que lidiar con un cliente muy exigente y descontento que amenazaba con cancelar el contrato con nuestra empresa. Él siempre se quejaba de todo, pedía cambios constantes y no respetaba los acuerdos establecidos. Fue una situación muy estresante y frustrante, pero no me dejé intimidar por su comportamiento. Lo que hice fue: Escuchar atentamente sus reclamos y necesidades, mostrando empatía y comprensión, sin interrumpirlo o contradecirlo, también le ofrecí alternativas y soluciones viables para satisfacer sus expectativas, sin comprometer la calidad o la rentabilidad del proyecto. Por otro lado mantuve el contacto constaste con él, para hacerle seguimiento de cerca al proyecto, el cliente se calmó y se mostró más cooperativo, reconociendo el esfuerzo y el trabajo que hacíamos por él.