Hombre 47 Años
En mi último empleo tuve que adaptarme a trabajar contra reloj ante situaciones adversas. Viajé por toda Argentina cumpliendo con los servicios en importantes cadenas de supermercados y locales de comidas rápidas. Viajaba desde Mendoza al Norte, Sur y Este del país en colectivo común muchas horas, llegando a la terminal de cada lugar y dirigiéndome directo sin descansar ni poder dejar el equipaje, a cumplir con el trabajo en el horario que se me indicaba, Muchas veces, hacía "rebote", llegaba a un sitio, trabajaba y contaba con el tiempo justo para correr hasta la terminal nuevamente y partir hacia otro destino, Como así también pasaba horas en las terminales esperando que la empresa me asignara "hotel"(que estaba muy lejos de serlo porque realmente paraba en lugares que dejaban mucho que desear). Ante todas esta mala organización que nos perjudicaba el descanso, el poder comer algo dignamente y todo lo que surgía de esto, realizaba en tiempo y forma mi trabajo, sin tener jamás quejas