Mujer 22 Años
Al estar en caja, era la que tenía que solucionarle el problema o queja que presentaba cada cliente que venía a comer o pedía para llevar. Si el cliente se quejaba por la comida, siempre iba a cambiarla para que quede satisfecho. Un día de mucha demora un cliente se vino a quejar gritando que quería que le devolvieramos el dinero porque nunca había llegado su comida, a lo que yo me encargue de tranquilizar al cliente diciéndole que su comida ya estaba lista y pedí que me den urgente lo que había pedido, agregándole un postre de regaño por la tardanza. Aprendí a tener paciencia, control de emociones, a poner autoridad cuando se necesitaba. A manejarme de forma ordenada, y atenta.