Mujer 58 Años
1.- Desorganización en la atención de médicos-pacientes-secretarias. Hablé claro y con respeto, haciéndole entender a los profesionales que si un paciente ya está en sala de espera, acostado, aguardando ser atendido, no se lo puede dejar allí hasta que el médico termina de hacer otras tareas. Es responsabilidad de la asistente de sala pedirle que primero atienda al paciente y luego proceda con otras labores. Callando no se mejoraba nada. Se solucionó el problema y disminuyeron notoriamente las quejas del servicio. 2.- Familiares de discapacitados con una carga emocional descontrolada. En estos casos además, se sumaban familias con bajos recursos no solo monetarias, sino también de comprensión. Con amabilidad y empatía, logré la confianza de ellos, demostrándoles que estaba para ayudarlos y no como actitud de desprecio por algún tipo de ignorancia o limitación. 3.- Enfrenté casos de robos de insumos en 2 empresas. En estos casos no dudé de hablar con mis superiores para tomar medidas.