Mujer 44 Años
En la atención podológica a un niño de 9 años, el pequeño lloraba, temblaba y tenía mucho miedo, no quería que lo tocará, su mamá no sabía como tranquilizarlo ella estaba muy nerviosa y angustiada entonces, le pedí al niño que hiciera respiraciones profundas mientras comencé a improvisar un cuento sobre un oso pequeño que no podía caminar porque tenía las uñitas encarnadas y caminaba como pato entonces sus amiguitos lo confundían cuando lo veían caminar de lejos..... así el niño comenzó a reír, se relajó y pude extraerle la espicula. Tanto el niño como la mamá se fueron muy contentos del consultorio.
Ambos conocimientos me han servido no solo para aplicarlos en mi empresa durante el trabajo diario sino también en la familia, la sociedad...es decir, en la vida misma.