Mujer 28 Años
En el hotel lo más importante era que la atención sume a la experiencia del turista había que ser cálidos y hacerlos sentir como en su casa, anticiparse a sus deseos y necesidades. Recordar los nombres y tener un trato más bien personalizado. Recuerdo que unos pasajeros se habían quedado encerrados en el ascensor por horas cuando por fin logran arreglarlo pueden salir y estaban con toda la razón indignados así que en el restaurante les ofrecimos unos tragos para que se relajen les sacaba charla para hacerlos pensar en otra cosa les decía si así empezaron y ya lo superaron este viaje solo puede mejorar. Hasta que llegó la súper comida y se fueron a dormir relajados y agradecidos.