Hombre 29 Años
Si algo me enseñó el ser mozo, es poder comprender a la gente, saber qué quieren aunque no sepan cómo decirlo, algo habitual en el servicio gastronómico. Lidiar con hasta 200 personas a la vez y, además, manejar a mis supervisados con la mejor energía para que también ellos puedan hacer un muy buen trabajo.